Peligro: flemas en recién nacidos

Otra de esas cosas que descubres por ti mismo, y que parece que ningún especialista médico está dispuesto a contarte: las flemas.
Nosotros los descubrimos de la manera más trágica posible: nuestra hija, con apenas 12 horas de vida, empezó a hacer movimientos con la boca, a echar una especie de espumilla, y a ponerse roja por el atragantamiento. Mi mujer en la cama tras la cirugía, y yo, un padre totalmente preparado para educar, proteger y limpiar el culo de mi hija, sin saber qué hacer. Supongo que el instinto nos mantiene vivos, porque lo que es las enfermeras… Unas cuentas palmadas en la espalda, movimientos de mejillas, inclinación del cuerpo,… y una buena dosis de llamar de manera insistente al botoncito de emergencias.
Al final vino una enfermera, le provocó el llanto, la niña se calmó, y soltó esa frase que tanto odio de los sanitarios: “ah, no, pero eso es algo normal“. ¿Normal? ¿Y me lo dices ahora? ¿Cuando casi se ahoga? Y esto es algo que sucede mucho con los recién nacidos: como las cosas pasan muy efímeramente, apenas una o dos veces durante su vida, el personal sanitario no le da mayor importancia. Y rara vez tiene consecuencias en el bebé. Pero, ¿y el susto que te llevas?
Realmente este fue el principal motivo para iniciar este blog. Y sigue siendo una de mis principales preocupaciones. ¿Lo bueno de todo? Que es extraño que vaya a más una cosa así. ¿Lo malo? Que nadie te lo cuenta.
La solución
Esta solución es válida tanto para flemas como para cualquier atragantamiento. Pellizcar el talón. Parece extraño, pero es muy obvio: al pellizcar fuerte el talón, el bebé siente la necesidad de quejarse, de llorar fuerte, y es ahí cuando expulsa lo que le atragante.
Espero que no os sirva, porque no lo tengáis que usar. Pero dado que, como afirman todos los sanitarios que hemos consultado, la inmensa mayoría de los recién nacidos expulsan flemas durante la primera semana de vida, es posible que os venga bien en algún momento. Si es así, todo el trabajo de este blog habrá merecido la pena.

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