Fiestas familiares: opiniones gratuitas

La verdad es que ya cuando te empiezas a plantear tener hijos te llegan comentarios de toda índole por parte de tus familiares y amigos más cercanos. Hay quien lo ve con positivismo, hay quien lo ve con preocupación, hay quien te advierte de lo negativo, hay quien te desea lo mejor… Así que debería no sorprenderme encontrarme con variopintas visiones de la realidad al exponer mi paternidad a la gente que más quiero: desde el nombre o el orden de los apellidos, a la manera de alimentar, criar, educar o proteger a tu bebé. Lo odio, pero lo adoro.
Desde el principio, y en consonancia con lo que nos comentaba la matrona que nos hizo el seguimiento del embarazo, así como lo que recomienda la Asociación Española de Pediatría, procuramos elegir la que pensábamos que era la mejor manera de criar a nuestro futuro bebé. Está claro que existen muchas maneras de criar a tu bebé, de alimentarle, de quitarle los gases, o de hacer que no llore. No quiero decir que una u otra sean mejor. Mi mujer y yo decidimos elegir una y ser coherentes. No por nada, aunque sí guiados por la AEPED.
Soy una persona que le gusta escuchar, que le gusta aprender. Agradezco de corazón las opiniones, las sugerencias y los consejos de los demás. Y todo me parece poco para hacer lo mejor para mi bebé. Pero agradecería que toda esa información fuera única. Vamos, que no hace falta repetirlo. Que si ya tenemos nuestra manera de criar a nuestro bebé, no es del todo necesario que se nos insista en que de cierta manera será mejor, incluso cuando decimos que “no, gracias, pero no”.
Como decía, estábamos sobre aviso, porque ya nos pasó con el embarazo, y porque la matrona nos avisó. Pero no te lo esperas tan potente hasta que llega una fiesta como la Navidad, donde se junta tanta mente pensante.
La visión del padre
Me gustaría recordar que este blog habla de paternidad. Y me gustaría recordar la impotencia que sentimos muchas veces los padres, al dar por supuesto que tenemos que hacer cosas que no está a nuestro alcance. Dicho esto, y recalcando que la mayor parte de las críticas a mi nuestra familia tienen que ver con todo esto de la crianza natural o crianza con apego, decir que es bastante complejo intentar defenderlo. Sobre todo en los primeros meses de vida, donde el padre tiene una importancia mucho menor que la madre, sin ningún género de duda.
Y llegados a este punto, sólo me queda decir: paciencia, padres del mundo; escuchad consejos, sugerencias y ayudas, pero sobre todo practicad la coherencia.

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